El gen chica

Con cada chico que he conocido últimamente he sentido que no podría tener una relación seria, a todos les he visto un pero, a algunos más acentuado que a otros eso sí. En unos pocos ese pero era incluso leve, pero aun así estaba presente. Incluso el informático con todo lo que me ha gustado (¿hablo en pasado?) tenía un pero MUY grande.

Pero entonces, si ninguno me vale, si tengo claro que no podría tener nada más y simplemente los días que quedo con ellos me lo paso bien y disfruto de un buen rato, ¿por qué luego me rallo y no dejo de atormentarme? Es que me parece algo incomprensible. Soy capaz de reconocer que no tendría nada más de lo que tenemos, pero me rallo porque no me escriben o no muestran interés. Si me lo están poniendo fácil! Si me escribieran todo el día tendría el problema de cómo decirles que no, que no quiero nada más, sin embargo me ahorran ese trago y yo a cambio me como la cabeza.

Según Val es por culpa del gen chica. En los últimos meses se ha “metido” mucho conmigo porque dice que soy como un tío, vamos, que soy la primera que no busco nada serio, me enrollo con ellos y a otra cosa mariposa. Pero claro, soy como un tío con el gen chica, esa parte de mí que aunque tenga claro lo que hay no puede evitar meditar sobre todo lo que ha pasado y supongo que sobre lo que podría pasar si esos peros no existieran.

Desde fuera parece que a ellos no les sucede, que sí son capaces de pasar una noche con una chica y al día siguiente buscar a la próxima sin pensar siquiera en lo que sucedió hace apenas unas horas. Pero ¿de verdad serán así? Desde mi mentalidad de chica (maldito gen) me parece sorprendente que eso pueda darse.

Sé que vivimos en un momento en el que todo el mundo va a su bola, en el que nadie se preocupa más que de si mismo, o al menos eso es lo que me estoy encontrando en todos los chicos que estoy conociendo. Quizá es un aspecto generacional, o más bien circunstancial. Más o menos toda la gente a la que me refiero cumplimos un mismo patrón: treintañeros que han tenido una relación larga y hace más o menos tiempo se terminó, y da la sensación de que todos, yo la primera, quisiéramos recuperar ese tiempo que parece perdido, volver a vivir esa juventud que dejamos atrás, salir, beber y enrollarnos con gente pero sin atarnos, porque ante todo, estamos curados de espanto y no queremos que ciertas cosas se repitan. Hay una frase que he oído en cada chico que he conocido, yo misma me he hartado a repetirla también, “ahora no sé muy bien lo que quiero pero tengo muy claro lo que no quiero”. No queremos cometer los mismos errores, no queremos perder el tiempo y mucho menos nuestra independencia, que parece habernos costado tanto recuperar. Pero qué es lo que queremos. Ninguno lo sabemos. A la larga, TODOS nos vemos formando una familia con alguien de quien nos enamoremos para siempre. Pero es contradictorio que si todos queremos lo mismo, ninguno demos una oportunidad a la gente que conocemos. Son oportunidades de un día, o de una noche más bien, y nos pensamos que es tiempo suficiente para descartar a la gente. Que es cierto que cuando en una primera cita eres capaz de ver los peros del otro… Mal asunto. Pero también es verdad que en unas horas no puedes valorar si esos peros son o serían tan importantes a la hora de iniciar una relación. Nos centramos sólo en las cosas que vemos que no nos cuadran en vez de en todas las demás que sí lo hacen.

Insisto, soy la primera que sigue este patrón, pero empiezo a pensar que no nos conduce a ninguna parte, que deberíamos ser capaces de darnos al menos una oportunidad, y más cuando esa noche, o ese ratito, ha ido bien, nos hemos reído, hemos disfrutado y para rematar, en la cama nos hemos entendido.

Hoy me he levantado así, de momento sigo pensando como ayer, que esa persona idónea para mi debe vivir en Nueva Zelanda por lo menos y estar casado y con niños en medio de un apaño. Pero por si acaso, habrá que seguir buscando… No sabemos lo que el destino nos tiene preparado. Eso sí, empiezo la semana pensando en tomármelo con calma, no creo que quede con nadie, esta semana no me apetece.

Quiero que me escriba el actor, me apetece muchísimo, pero sinceramente ya no creo que lo haga. Y yo ya no escribo a nadie, quien quiera que me busque. Ni al informático 2, ni al actor, ni mucho menos al de sanfer. Si quieren algo saben cómo localizarme, y sino dan señales de vida… A otra cosa mariposa.

Y para terminar me gustaría compartir un par de artículos relacionados con todo esto que cuando los leí en su día me gustaron muchísimo y sigo identificándome con ellos. Espero que os gusten como a mi:

Por la eternidad bien entendida. El universo de lo sencillo.

El amor es fácil. Asexora.

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